La ola de protestas de la primavera árabe de hace una década ya había derrocado a los presidentes Zine el Abidine Ben Ali y al egipcio Hosni Mubarak, y parecía que Al Assad, en el poder desde el 2000 tras heredar el puesto de su padre, que gobernó durante 30 años, tenía los días contados cuando estalló la revuelta en su país.



































