El fantasma de Miguel Ricart Tàrrega, el Rubio , único condenado por el triple crimen de las niñas de Alcàsser, reapareció la semana pasada en un narcopiso del barrio madrileño de Carabanchel donde acudió en compañía de Saray, la Pelirroja , una toxicómana habitual de la zona. El hombre de 51 años había logrado esfumarse los últimos siete después de que su pista se perdiera en Francia donde llegó huyendo de la presión social y mediática tras quedar en libertad el 29 de noviembre del 2013 después cumplir 21 de los 170 años a los que fue condenado en sentencia firme.

































