Los comicios venezolanos para presidente 2013-19 se desarrollaron este domingo con absoluta normalidad y alta participación, lo que obligó a posponer el cierre de algunos centros de votación.
A las 18 (19.30 de la Argentina), horario previsto para el cierre de las mesas, la mayoría de los centros electorales tenía todavía largas filas de ciudadanos que esperaban por sufragar, lo que demoraba el anuncio formal de clausura de los comicios.
Desde primera hora se vieron frente a los lugares de sufragio largas colas, que sólo empezaron a menguar a media tarde, mientras la dirigencia de los principales partidos se aprestaba a reunirse en los respectivos comandos para aguardar los resultados, en una espera que se presumía larga.
La jornada registró apenas algunas demoras en la apertura de unas pocas mesas, casos aislados de fallas eléctricas en las máquinas y una decena de "incidentes electorales", según reportó el jefe del Plan República, Wilmer Barrientos.
Legisladores y funcionarios, oficialistas y opositores, destacaron la asistencia masiva a las urnas, lo que hacía prever que podía estarse ante las elecciones con menor nivel de abstensión de los últimos años.
Fueron poco menos de 19 millones de ciudadanos los habilitados para decidir la suerte de la llamada Revolución Bolivariana, dándole un nuevo respaldo al presidente Hugo Chávez, que buscaba su tercera reelección, o decidiendo un cambio de rumbo con el voto a Henrique Capriles Radonski, de la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD).
De parte de los dos hubo mensajes coincidentes acerca de la seguridad de que se aceptarán los resultados -algo que Capriles Radonski había demorado en hacer taxativo- y de la necesidad de que este lunes empiece una etapa de mayor diálogo, mensajes que parecían dirigidos a desestimar eventuales hechos de violencia cuando se conozcan los resultados.
"Este es un día de patria, de democracia; el pueblo nos está dando una lección y estoy seguro de que los líderes, los dirigentes, vamos a estar a la altura de esa lección", destacó Chávez tras votar, y se declaró dispuesto a "conversar con todos" pasados los comicios, "si es para ver qué es lo mejor para el país".
Capriles Radonski, en tanto, afirmó que "al primero" que llamaría una vez conocidos los resultados sería a Chávez, y remarcó que "lo que el pueblo diga hoy es una palabra sagrada, y para saber ganar hay que saber perder", para insistir luego en que "lo que pueblo diga va a ser acatado" por la MUD, una amplia alianza de cerca de 20 fuerzas.
“Nadie tiene derecho a empañar una demostración cívica democrática como estamos dando hoy los venezolanos, que demuestra que queremos resolver nuestras diferencias por la vía del voto y la democracia; estoy seguro de que mañana va a haber una sola Venezuela y vamos a estar todos abrazados, como venezolanos que somos”, expresó.
También cerca del mediodía (domingo) el arzobispo de Caracas, Jorge Urosa, había hecho un llamado a la calma, para que la jornada transcurriera "sin ningún tipo de violencia ni alteración del orden público". "La violencia no gana las elecciones; se ganan con los votos", expresó el religioso.
Las elecciones tuvieron el acompañamiento internacional de más de 3000 delegados, entre ellos los del Consejo Electoral de la Unasur, a cargo del ex vicepresidente argentino Carlos "Chacho" Álvarez.
Todo el proceso está a cargo del Consejo Nacional Electoral (CNE), único organismo autorizado a dar cifras -están prohibidas las "bocas de urnas"-, que anticipó que leería su primer boletín únicamente cuando la tendencia sea inmodificable.
Telam

































