Este miércoles por la noche, el multimillonario, filántropo y tres veces alcalde de Nueva York tuvo un durísimo debut en el debate de los candidatos presidenciales demócratas. Sus rivales lo atacaron desde el arranque, la audiencia lo abucheó, mostró lentitud para responder, y por momentos enmudeció y desapareció de la escena. Fue el candidato que menos habló y, cuando las luces se apagaron y todos abandonaron el escenario, su campaña salió a defender su desempeño: "Apenas estaba precalentando esta noche", dijo en un comunicado.
































