El gobierno del primer ministro británico Keir Starmer enfrenta este jueves uno de los desafíos políticos más sensibles desde su llegada al poder en julio de 2024. Las elecciones locales parciales que se desarrollan en Inglaterra, Gales y Escocia aparecen como un termómetro clave para medir el respaldo ciudadano al laborismo y el nivel de desgaste que acumula la actual administración.



































