La demócrata Nancy Pelosi ha sido una presencia permanente en la Cámara de Representantes durante las últimas dos décadas. Lo ha sido desde que rompió el techo de cristal como primera presidenta de la cámara, y tanto en condiciones favorables a su partido como adversas: con mayoría de escaños y en franca minoría frente a los republicanos. Considerada por muchos el speaker más poderoso en un siglo, ha subido y bajado del estrado conforme los vaivenes electorales descabalgaban a los suyos, como en 2010, o los encumbraban de nuevo, como sucedió en 2018. La veterana demócrata, vestida de blanco como las sufragistas, emocionada y nerviosa, ha anunciado este jueves que seguirá en la Cámara como diputada, pero sin aspirar a liderazgo alguno. “Es hora de dar paso a una nueva generación de demócratas”, ha dicho.

































