Estados Unidos e Irán reanudan negociaciones en medio de una fuerte tensión regional
Delegaciones de alto nivel de Estados Unidos e Irán se encuentran en Mascate, capital de Omán, en un intento por reactivar las negociaciones nucleares y reducir la creciente tensión militar en Medio Oriente.
Estados Unidos e Irán reanudan negociaciones en medio de una fuerte tensión regional
Estados Unidos e Irán iniciaron este viernes una nueva ronda de conversaciones indirectas en Mascate, con mediación del gobierno de Omán. El encuentro representa un intento de ambos gobiernos por reducir la tensión en la región y abordar, nuevamente, el programa nuclear iraní, que ha sido motivo de conflicto desde hace años.
Las delegaciones no se reunieron cara a cara, sino que se mantuvieron en salas separadas, mientras los representantes omaníes actuaban como intermediarios. El formato refleja las profundas diferencias políticas y diplomáticas que aún persisten entre Washington y Teherán.
Irán y Estados Unidos tienen planeado entablar conversaciones el viernes en Mascate, Omán. Crédito: Xinhua.
Qué buscan ambas partes
El principal objetivo de la delegación iraní es reanudar las discusiones técnicas sobre su programa nuclear, en un marco que garantice —según sostienen— el uso pacífico de la energía atómica. Estados Unidos, por su parte, busca ampliar la agenda de discusión incluyendo también el desarrollo de misiles balísticos iraníes y el apoyo de Irán a grupos armados en la región.
La distancia entre las posiciones de ambas partes es amplia, pero el solo hecho de que las delegaciones hayan aceptado retomar el contacto es visto como un pequeño paso hacia la distensión diplomática.
La reanudación del diálogo se produce en un momento de alta tensión en Medio Oriente, con recientes ataques a infraestructuras militares y un refuerzo de la presencia estadounidense en la región. A esto se suma el telón de fondo de crisis políticas internas, tanto en Irán como en Estados Unidos, que presionan aún más a los negociadores.
Además, el conflicto entre Israel y Hamas, la situación en el Líbano y las operaciones de los hutíes en Yemen —respaldados por Teherán— son factores que aumentan la complejidad regional y convierten a esta mesa de diálogo en un espacio clave para evitar una escalada mayor.
Las delegaciones no se reunieron cara a cara. Crédito: Xinhua.
Qué está en juego
El éxito o fracaso de estas conversaciones puede tener consecuencias profundas:
Evitar una escalada militar directa entre Irán y Estados Unidos, que tendría impacto global.
Reinstalar mecanismos de verificación internacional sobre el programa nuclear iraní, como los que existían antes de la ruptura del acuerdo de 2015.
Abrir un canal de comunicación sostenido que permita resolver disputas a través de la vía diplomática, antes que por la confrontación.
El regreso del diálogo en Mascate entre Estados Unidos e Irán es, por ahora, un gesto diplomático que evita el aislamiento total. Aunque los puntos en disputa siguen siendo numerosos y complejos, la voluntad de sentarse a negociar —aunque sea a través de terceros— es una señal de que la diplomacia aún tiene espacio en un escenario geopolítico plagado de amenazas.