El volcán más alto y activo de Europa, el Monte Etna en Sicilia, experimentó una leve erupción estromboliana, que produjo densas columnas de lava que alcanzaron alturas estimadas entre 300 y 400 metros- que se elevaron desde su cumbre cubierta de nieve: una postal tan hipnótica como peligrosa que atrajo miradas desde distintos puntos de la zona.
































