El cielo de Medio Oriente se iluminó este sábado con el fuego de una guerra que ya no conoce de límites geográficos. Lo que comenzó como una operación conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán —justificada por Tel Aviv como un ataque "preventivo"— desencadenó una respuesta coordinada de Teherán que alcanzó bases militares y centros urbanos en Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos.

































