La cumbre del G7 que se desarrolla en los Alpes Bávaros se realiza bajo el control de miles de efectivos policiales desplegados en toda la zona de influencia de la reunión, siempre con el objetivo de prevenir posibles revueltas y evitar, en lo posible, movilizaciones que corten el tráfico de las delegaciones hacia el castillo de Schloss Elmau.

































