El tranquilizador mensaje de las autoridades de EE UU de que la inflación que acompañó las primeras etapas de la recuperación pospandémica sería de carácter transitorio ya no puede sostenerse a la vista de los datos de octubre. El índice de precios al consumo (IPC) subió el mes pasado hasta el 6,2%, su peor dato desde 1990, debido al incremento de los precios de la gasolina y la alimentación, así como el aumento de las rentas. Si se mantiene la tendencia iniciada a finales de la primavera, y consolidada en verano, la inflación seguirá alta el año próximo, lo que complica un panorama marcado por la crisis global de producción y distribución.

































