Keedron Bryant (12) se sumó a la catarata de protestas que desencadenó el asesinato de George Floyd en manos de un agente de la policía en los Estados Unidos. El chico decidió interpretar I Just Wanna Live (Sólo quiero vivir), una canción que rápidamente se volvió viral y le consiguió un contrato con la discográfica Warner Records.

































