La mañana arrancó con asamblea en una caserna de Lille y, con el correr de las horas, la columna se trasladó a los accesos del anillo vial. El primer mensaje fue directo: sin recursos, dicen, el servicio se sostiene “al límite” en una región con alta demanda de intervenciones.
En el punto más visible de la jornada, los manifestantes cortaron la N356 a la altura de la circunvalación, con pancartas y banderas sindicales. El bloqueo provocó interrupciones y desvíos en una de las arterias clave de la ciudad.
Presupuesto en rojo
El reclamo apunta a la financiación del servicio departamental de incendios y rescate. Los sindicatos sostienen que el SDIS 59 arrastra un déficit cercano a los 7 millones de euros y que el recorte impacta en dotaciones, materiales y organización operativa.
En paralelo, exigen la apertura de 162 puestos para recomponer planteles. Aseguran que la falta de personal se siente tanto en los turnos como en la respuesta a emergencias, y advierten sobre el desgaste acumulado.
Incidentes frente al SDIS
Tras el corte, la movilización se desplazó al centro y terminó frente a la sede del SDIS. Allí se vivieron momentos de tensión: hubo un foco de fuego en el exterior y luego incidentes con las fuerzas de seguridad, con gases lacrimógenos y el uso de matafuegos por parte de los manifestantes.
Los bomberos lograron ingresar al edificio en medio del tumulto, mientras se multiplicaban los registros en video de la secuencia. El escenario dejó expuesta una protesta que pasó de la denuncia pública al choque directo con el dispositivo policial.
La “guerra” por la barba
A las demandas presupuestarias se sumó un punto inesperado: el rechazo a una modificación reglamentaria que prohíbe el uso de barba, vigente desde el 1° de enero en el departamento. Los gremios lo incorporaron como símbolo de decisiones internas que, afirman, se toman sin consenso.
La protesta cerró con una advertencia que mezcla urgencia y advertencia institucional: la discusión ya no es solo salarial o administrativa. Para los manifestantes, la pelea es por la capacidad real de sostener el servicio en la calle, cuando la próxima emergencia no espera presupuestos.