“Profundamente preocupado porque, a pesar de todas las exhortaciones al Gobierno de Nicaragua —contenidas en declaraciones, resoluciones y mandatos de la Asamblea General y del Consejo Permanente de la OEA— para que cumpla sus obligaciones en materia de derechos humanos, el ambiente de opresión se ha agravado, con un número creciente de arrestos y detenciones arbitrarias, el cierre forzado de organizaciones no gubernamentales, la toma autocrática de las alcaldías de cinco municipios cuyos titulares eran de un partido político de la oposición, la intensificación de la represión de los periodistas y de la libertad de los medios de comunicación, y ataques a monjas y sacerdotes de la fe católica romana”, sostiene la decisión de la OEA que apoyó la Argentina junto a Chile, Costa Rica, Uruguay, Perú, Canadá y Estados Unidos.