El gobierno del encendió las alarmas por las consecuencias económicas y humanitarias derivadas del bloqueo del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio internacional.
La canciller británica alertó que las interrupciones en el transporte de fertilizantes y combustibles a través del estratégico paso marítimo podrían provocar un aumento de la inseguridad alimentaria en distintas regiones del mundo.

El gobierno del encendió las alarmas por las consecuencias económicas y humanitarias derivadas del bloqueo del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio internacional.
La advertencia fue realizada por la secretaria de Asuntos Exteriores británica, Yvette Cooper, quien sostuvo que el mundo podría encaminarse hacia una crisis alimentaria global si continúan las restricciones al tránsito de fertilizantes y combustibles en la zona.
Según explicó la funcionaria durante una conferencia internacional sobre cooperación y desarrollo realizada en Londres, la situación ya está afectando a los mercados agrícolas y amenaza con impactar de lleno en las próximas cosechas, especialmente en países con alta dependencia de las importaciones de insumos agrícolas.
El Estrecho de Ormuz, ubicado entre y la península arábiga, es un corredor clave para el transporte de petróleo, gas y productos derivados, pero también para fertilizantes y materias primas esenciales para la producción de alimentos. Desde fines de febrero, el área atraviesa fuertes tensiones militares y comerciales vinculadas al conflicto regional entre Irán, Estados Unidos e Israel.
De acuerdo con datos difundidos por autoridades británicas, antes de la crisis alrededor de 90 embarcaciones atravesaban diariamente el estrecho. En los últimos meses, esa cifra cayó de manera drástica debido a las restricciones y los riesgos para la navegación.
La preocupación central está puesta en el transporte de fertilizantes hacia regiones agrícolas de África, Asia y América Latina. Cooper advirtió que el calendario agrícola no puede esperar y que, si los insumos no llegan en las próximas semanas, muchos productores perderán la ventana de siembra, lo que podría traducirse en menores rendimientos y aumentos en los precios internacionales de los alimentos durante 2027.
La funcionaria sostuvo que el mundo “corre el riesgo de entrar dormido en una crisis alimentaria global” y reclamó una respuesta coordinada de organismos internacionales, bancos multilaterales y gobiernos para garantizar el flujo comercial en la región.
Las advertencias también fueron respaldadas por organismos internacionales. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU estimó que hasta 45 millones de personas podrían caer en situaciones de inseguridad alimentaria aguda si las interrupciones en el suministro se extienden hasta mediados de año.
El bloqueo parcial del Estrecho de Ormuz ya comenzó a tener efectos sobre los mercados energéticos y financieros. El aumento en los precios del petróleo y del gas elevó los costos de transporte y producción en distintas economías, mientras crece la preocupación por un posible impacto inflacionario global.
Los ministros de Finanzas del G-7 advirtieron esta semana que el conflicto en Medio Oriente incrementa los riesgos para el crecimiento económico mundial y podría profundizar las presiones inflacionarias, especialmente en Europa y en países importadores de energía.
En paralelo, el secretario general de la ONU, reclamó la reapertura inmediata de la vía marítima y alertó sobre las consecuencias que podrían derivarse de una interrupción prolongada del comercio internacional. El organismo considera que el estrecho es un punto estratégico no solo para la energía, sino también para las cadenas globales de suministro vinculadas a la alimentación y la industria.




