Antes de que el gobierno británico comenzara a tomar medidas serias contra la pandemia del coronavirus en la familia real británica ya estaban actuando para evitar que alguno de sus miembros se contagiara de este virus. Especialmente la reina Isabel II, que abandonó Londres hace dos semanas junto a su marido Felipe de Edimburgo para pasar estos días refugiada en el castillo de Windsor, donde atiende de manera telemática a sus obligaciones.



































