Médicos y enfermeros rusos, la primera línea en el combate contra la pandemia del coronavirus, desconfían de la vacuna Sputnik V desarrollada por el Centro Nacional de Epidemiología y Biología Gamaleya. Los profesionales de la salud -quienes eran los seleccionados prioritarios para inocularse con la fórmula anunciada por Vladimir Putin en agosto- son renuentes a presentarse a los lugares de vacunación que se prepararon especialmente en Moscú para inmunizarlos. En las primeras dos semanas se abrieron 70 centros. Sin embargo, apenas se presentan interesados.



































