Rusia puso fin al alto el fuego de 72 horas acordado para el fin de semana y el lunes con una nueva ofensiva sobre Kiev y otras zonas estratégicas de Ucrania. Según Moscú, la operación tuvo como blanco instalaciones vinculadas con la producción y almacenamiento de armamento, mientras que Odesa también fue alcanzada por los bombardeos.


































