Bajo la sombra de la crisis climática, el COI se comprometió a medir la huella de carbono del evento y compensar el impacto negativo colaborando en proyectos medioambientales y sociales. De hecho, este año los Juegos se publicitaron como los más verdes y sostenibles de la historia, pero, a pocas semanas de comenzar, se detectó que el nivel de la bacteria Escherichia coli en el río Sena, donde se practicará natación en aguas abiertas y una parte del triatlón, es 10 veces superior al aceptable. La semana pasada las autoridades parisinas destacaron con preocupación que las muestras del agua todavía no cumplen con los estándares necesarios para la competencia, indignando a los competidores nadadores como Ivan Puskovitch, quien dijo que la falta de un plan B es “extremadamente irresponsable”.