El martes 29 de marzo la familia real británica pudo reunirse para celebrar la vida y el legado de Felipe de Edimburgo a una escala que fue imposible hasta ahora, debido a que su funeral reducido del difunto tuviese que celebrarse el año pasado bajo las restricciones del coronavirus. Esta semana la abadía de Westminster pudo llenarse de miembros de la realeza, políticos y representantes de organizaciones y entidades benéficas a las que estuvo afiliado el duque de Edimburgo, que al fin pudieron reunirse para rendirle homenaje en una misa especial de agradecimiento.


































