Wuhan estuvo 76 días en cuarentena, en un confinamiento total. La ciudad carga con el estigma de ser señalada como el lugar donde todo comenzó. Será difícil arrancar el lastre de llevar junto al nombre la etiqueta de ser epicentro de una pandemia que ya ha dejado más de cinco millones de contagiados y 346.000 muertos por todo el mundo. Dentro de China, los wuhaneses han sufrido ese señalamiento. Primero los que se quedaron atrapados fuera de su ciudad cuando cerró sus puertas el 23 de enero, rechazados en los hoteles de Pekín. Después, una vez que podían salir, también padecieron episodios de rechazo.
































