A lo largo de sus 12 años de papado, Francisco visitó casi el triple de países que su predecesor Benedicto XVI, con sólo cuatro años más en el Vaticano. Hasta su última jornada de papado, se presentó ante los fieles y mantuvo contacto casi directo en las calles, pero sus salidas al exterior también marcaron a fuego su más de una década presente en Roma.

































