Por la popularidad de estos caracteres, los emojis tienen enciclopedia propia, la Emojipedia, y protagonizan un largometraje, Emoji, la película. En 2015, el Diccionario de Oxford eligió el emoticono sonriente como palabra del año. Pero algo que puede parecer inocente como estos pictogramas tiene un trasfondo y por ello se han convertido en objeto de diversos estudios. La Universidad de Minesota ha descubierto, tras la realización de encuestas, que pese a la fama de estos emoticonos, muchos de ellos no se interpretan correctamente, ya que hay personas que los identifican de manera distinta. De hecho, según este análisis, solo el 4,5% de los iconos analizados se interpretan de una manera consistente entre diferentes personas. Sin embargo, el propio creador de los mismos, Kurita, cree que su uso es libre: "No creo que exista un uso correcto o incorrecto del emoji”, opina.