“Los daños fueron realmente significativos. Hablamos de una diversidad de ecosistemas, de bosque nativo, pastizales e incluso, en algunos casos, campos productivos. Tuvimos pérdidas de quebrachos y algarrobos muy antiguos, que estaban muy bien conservados. En otro de los focos perdimos palmeras caranday, que tienen un valor gigantesco. Hubo también animales que se han tenido que desplazar porque perdieron su hábitat. Ahora la recuperación no se puede calcular, depende de la intensidad del fuego en cada ecosistema y ese análisis lo tendremos una vez que podamos estudiar el terreno. Hablamos de años y, en el mejor de los casos, la intención es que se recupere de manera autónoma, sin nuestra intervención, aunque hay situaciones en las que se suelen llevar a cabo acciones para ayudar en la restauración”, sostuvo la secretaria de Medio Ambiente y Parques, Natalia Spinuzza.