Mientras tanto, el Gobierno ignoró las señales de lo que ocurría. “Durante 2020 la participación de hembras en la faena promedió un guarismo superior al 46%. Cuando este indicador se ubica por encima del 44%, la cadena se encuentra en una fase de “liquidación”. En otras palabras, durante 2020 se faenó más hembras de nivel que permitía mantener estable en el tiempo la producción de terneros. Esto generó mayor oferta transitoria de carne durante 2020, pero representará menos animales para faena en los meses/años venideros. En suma, durante 2020 se perdieron 560 mil vacas vientre (-2,4%), y ha sido un factor alcista para el valor de la hacienda en los últimos trimestres, y por consecuente, de la carne bovina en carnicerías, en términos reales”, explica Torre.