Hay fechas que se tatúan en la memoria colectiva como cicatrices, el 15 de julio de 1997 es una de ellas. Ese día, en la sofocante atmósfera de South Beach, Miami, la aguja del tiempo pareció detenerse. Dos disparos, secos y rotundos, quebraron el murmullo de la mañana, silenciando para siempre el pulso vibrante de Gianni Versace.


































