Si Willy Wonka viviera en el mundo real, seguramente elegiría Bariloche como el lugar predilecto para instalar su fábrica. Probablemente, el sueño de Homero Simpson, de una ciudad con calles, veredas y locales hechos de chocolate, también se asemeja mucho a esta emblemática localidad patagónica. Es que la ciudad rionegrina es la capital indiscutida del chocolate en el país: caminando por la avenida Mitre, el aroma literalmente invade las calles, a tal punto que nadie se puede ir de allí, sin antes colmar sus valijas con cuánta variedad de bombones haya disponibles.


































