Con el correr de los años, el cuerpo entero atraviesa procesos naturales de envejecimiento. El pelo no queda al margen: pierde volumen, elasticidad, brillo y fuerza. En algunos casos, se afina, se vuelve más seco, quebradizo o se cae con mayor facilidad. El crecimiento también puede volverse más lento y aparecen las canas, signo del descenso de melanina, el pigmento que da color al cabello.

































