Durante décadas, el jabón blanco se instaló como un producto infaltable en los hogares argentinos. Usado para lavar la ropa, limpiar superficies e incluso como opción económica para la higiene corporal, se ganó la fama de ser “neutro” y seguro para todo tipo de piel. Sin embargo, en los últimos años especialistas de la salud dermatológica advirtieron que esta etiqueta dejó de ser válida.


































