En un mundo donde el desorden puede afectar no solo el espacio físico, sino también el bienestar emocional, surge una práctica poco convencional que ha llamado la atención internacional: la limpieza de la muerte. Este método, originario de Suecia, no solo propone una forma eficiente de organizar, sino que también invita a reflexionar sobre la vida, la pérdida y el legado que dejamos atrás.



































