Y no estuvo para nada errado. Veinte vestidos creados entre el 66 y el 96 se encuentran exhibidos en la muestra e ilustran su refinamiento del aireado, a menudo romántico, estilo Chloé. En esa firma trabajó durante dos períodos, de 1964 a 1984, y de 1992 a 1997. A fines de los 60 y comienzos de los 70, años definidos por las protestas estudiantiles, la liberación sexual y el feminismo, sus colecciones reflejaron la conciencia de la época. A veces de ensueño y escapista, a veces sensual y con volados, sus diseños expresaban total empatía con el humor de toda esa generación. En los setentas, sus vestidos pintados a mano llegaron a un estatus de culto y en 1972, su colección inspirada en el Art Decó fue altamente celebrada.