A 450 metros del obelisco, sobre avenida Corrientes, tiene el Teatro San Martín una fotogalería. Es menos un pasaje a calle Sarmiento que un evasivo pórtico a otra dimensión, donde el denso hormigueo urbano se silencia. Quienes allí se extravían por estos días son observados en quieta intensidad, desde retratos fotográficos en blanco y negro.



































