Pocos días después del 24 de marzo de 1976, el ministro José Alfredo Martínez de Hoz presentó el “Programa de recuperación, saneamiento y expansión de la economía argentina”. Allí se inauguró un modelo basado en la apreciación del tipo de cambio, sostenido por el ingreso de capitales financieros atraídos por tasas de interés elevadas. La lógica que comenzó a consolidarse fue la de la valorización financiera: un esquema en el que la rentabilidad dejó de estar asociada principalmente a la producción y pasó a depender de operaciones financieras de corto plazo.


































