"Somos lo que comemos" dice un viejo eslogan cultural y comemos los productos de un mundo de precarias lógicas laborales. Devoramos los productos de un sistema que replica la cultura gore. "Gastón aprendió a matar y descuartizar animales en L´Évole de Cuisine de Lyon. Hizo la práctica con un conejo. Fue el trabajo más difícil, el primero", son las líneas iniciales de la historia. Gastón está entrenado para hacer lo que la cultura le enseñó. Está preparado para matar y lo hará; a pesar de ser un chico de buenos sentimientos, un buen compañero de trabajo, un sensible amigo y mejor profesor. Basta un hecho, un estímulo, o acto para que salga a la luz las lógicas invisibilizadas que la sociedad incubó en él. El sistema educativo le enseña a matar en la instruida escuela francesa, como en los años 60 lo hizo la OES (Organización del Ejército Secreto) con los Estados latinoamericanos.