En el fondo de una casa, a unos veinticinco pasos de la calle, se celebraba un banquete peculiar. No era el primero ni el más ostentoso, pero sí el más esperado por algunos. Aquella casa estaba separada del resto, como si se hubiera extraviado entre las sombras de la ciudad, envuelta en una quietud tensa que contrastaba con el bullicio del vecindario.


































