Existen múltiples maneras de encarar el tema de la memoria. De todas ellas, dos resultan obvias. La primera, de orden científico, consiste en apelar al concurso de médicos y psicólogos. La restante, más superficial, se basa en el aprovechamiento de historias extraídas de la vida diaria. De experiencias que no atañen a eruditos sino a personas comunes particularmente vulnerables.






































