Hay un ejemplo más duro que el de Villegas. Hace años, la concejala María Eugenia Schmuck, con buen tino, logró que se cierren los bares con "alternadoras". Muchos establecimientos de la alta noche, con músicas, bailarinas y esa forma rara de la posible (solo eso, posible) prostitución, desaparecieron. También desapareció la "Libreta Sanitaria", hoy casi una antigüedad. Pero no desaparecieron los "books", los departamentos, las madamas en determinados establecimientos, avisando a qué hora y dónde y esto, de lo cual tengo el íntimo convencimiento, aún sucede… con mi más amplio e íntimo convencimiento. Sin hablar de los pecados "on line", sobre los que no hay reglamentación ni Ordenanza que alcance.