Pero si de forjar estructuras de poder se trata, no puede soslayarse el rol asumido por los gobernadores, principalmente de Juntos por el Cambio que, con el mismo sustento del respaldo popular en las urnas que el Presidente, y con planteos firmemente anclados en los intereses de sus comprovincianos (y con ello, en la viabilidad de sus respectivas gestiones), jugaron fuerte tanto en los rechazos como en las aceptaciones condicionadas, y también en las pretensiones expuestas. Y en esos términos hicieron funcionar las poleas de transmisión para con los legisladores de sus respectivas provincias y partidos. Tanto la confrontación pública como el respaldo al gobierno nacional son posiciones que implican la posibilidad de obtener resultados o de pagar distinto tipo de precios, pero en ningún caso carecen de riesgos. En ese sentido, el papel protagónico asumido por el santafesino Maximiliano Pullaro, además de proyectarlo inocultablemente en el plano nacional, estuvo también, como ya se ha dicho en estas líneas, acicateado en buena medida por los rigores del frente interno, y de las demandas que debe atender. Así, la discusión en ciernes del Pacto Fiscal será una nueva prueba de fuego, como en el parlamento lo serán la delegación de facultades, las privatizaciones o el sistema jubilatorio.