Segundo, lo hago, porque todo lo que se dice sobre "nuestra sociedad actual argentina" tan marcada por las grietas, divisiones, es la cara opuesta a la Fiesta de la Santísima Trinidad. El Dogma de la Santísima Trinidad afirma que nuestro Dios es comunidad, Dios es comunión, es familia. Lamentablemente, el mundo que hemos construido y mantenemos, es una "caricatura" del Proyecto de Dios. Todo aquello que acontece entre las tres personas divinas, es decir: la comunicación, la comunión, la unión, el diálogo, el amor, la caridad, la fraternidad, debería reproducirse en mí, en la familia, en la sociedad, pero no siempre ocurre. Nuestro ideal cristiano no es lo que hace tiempo afirmaba el filósofo ingles Tomás Hobbes, "Homo homini lupus est" ("El hombre es un lobo para el hombre"), todo lo contrario: somos hermanos y debemos querernos, respetarnos y amarnos como hermanos.