La más práctica definición del "contrafactismo" es una frase irrespetuosa pero clara: "Y… si mi abuela no se hubiera muerto…". La muleta del lenguaje popular, con verdadero "movimiento", con desarrollo diferente según quien la diga, dónde la diga y quién la escuche apunta, en todos los casos, a una certeza: la abuela está muerta. Nada de cuanto se imagine o proyecte sucederá. Deja el potencial al desnudo. En el presente no está y más firme todavía: no estará.



































