La reciente decisión de ETACER de permitir viajar parado en los colectivos que unen Santa Fe y Paraná -desde el 6 de febrero en adelante-, con un límite de 18 pasajeros de pie y medidas de seguridad específicas, instala de nuevo una discusión que late hace décadas en nuestra región: ¿cómo equilibrar la seguridad vial, la eficiencia del servicio y la justicia social en un corredor que es, para miles, parte de la vida cotidiana?


































