En un tiempo donde los vínculos parecen volátiles, donde el individualismo y la prisa han erosionado la capacidad de estar verdaderamente presentes para el otro, hoy más que nunca necesitamos una revolución amorosa. Pero no de las románticas: una revolución consciente, profunda, interior. Por eso propongo una nueva forma de vincularnos: la alquimia del amor.




































