Vista desde esta perspectiva, la hidrovía es una excepcional herramienta para el desarrollo integral de la Argentina y de los países que integran la cuenca. Tenía razón el exgobernador Miguel Lifschitz, cuando a fines de marzo escribió en La Nación que por ella "viajan minerales, fertilizantes, carbón, productos siderúrgicos, hidrocarburos y derivados, caños sin costura, rieles y durmientes, productos forestales, cereales, oleaginosas, harinas, aceites, biocombustibles. Santa Fe cuenta con decenas de puertos a la vera de la Hidrovía pero el país federal al que aspiramos debe contemplar no sólo a las provincias ribereñas sino a todo el país productivo, con sus agroindustrias y sus pujantes economías regionales." Y luego agregaba una idea compartida por la Mesa de Entidades Productivas de la ciudad de Santa Fe: "La Hidrovía es mucho más que un excepcional medio de transporte fluvial, es la posibilidad de trabajar por un sistema logístico integral: trenes, camiones y barcos. Debe ser eje de un modelo logístico eficiente y de bajo costo dentro de un esquema multimodal integrado y articulado. Puede ser la viga maestra de un modelo que, basado en Tecnología y Bioeconomía, impulse un desarrollo sustentable en lo social, en lo ambiental y en lo económico."