En unos versos del poema "Piedra de sol" (año 1957), Octavio Paz supo transmitir cuál es el lugar del otro en la existencia del hombre: "-¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,/ ¿cuándo somos de veras lo que somos?,/ bien mirado no somos, nunca somos/ a solas sino vértigo y vacío,/ muecas en el espejo, horror y vómito,/ nunca la vida es nuestra, es de los otros,/ la vida no es de nadie, todos somos/ la vida -pan de sol para los otros,/ los otros todos que nosotros somos-,/ soy otro cuando soy, los actos míos/ son más míos si son también de todos,/ para que pueda ser he de ser otro,/ salir de mí, buscarme entre los otros,/ los otros que no son si yo no existo,/ los otros que me dan plena existencia,/ no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,/ la vida es otra, siempre allá, más lejos,/ fuera de ti, de mí, siempre horizonte,/ vida que nos desvive y enajena,/ que nos inventa un rostro y lo desgasta,/ hambre de ser, oh muerte, pan de todos".