Pese a las incertidumbres del mes pasado, un diciembre imposible de olvidar, y pese al calor habitual, la ciudad de Santa Fe se sacudió el sopor y presentó dos buenas revistas, en mucho meritorias. Vienen bien para desafiar, como David venció a Goliat, al espíritu conservador que todo lo detiene en telarañas sumido, al espíritu de quien sólo mira para sí mismo, la familia y los amigos; al espíritu de quien aún se piensa que el grito ya es la razón.



































