Los seres humanos aprendemos de diversas maneras. Una de las formas más frecuentes es mediante asociaciones entre eventos y sus consecuencias: si ocurre A, entonces sucede B. Otra forma fundamental es el aprendizaje por exposición repetida. Cuanto más nos enfrentamos al mismo estímulo, menor es nuestra respuesta. A este fenómeno se lo conoce como habituación.

































