Son estos días, tiempos convulsionados. El siglo XXI, todavía en gran parte una incógnita, parece compartir sus genes y su esencia con su predecesor, sólo que a velocidades vertiginosas. En los escasos veintitrés años que llevamos recorridos, en Argentina hemos visto crisis políticas inéditas, dificultades económicas. En el mundo, una pandemia global, destrucción del medio ambiente a escalas inconmensurables, guerras, muertes injustas y precipitadas de miles que intentan huir de los infiernos que los vieron nacer.

































