Considerado por muchos el primer retrato colectivo en la historia de la pintura, el ámbito en el que fue pintado era denominado "el cuarto del Príncipe", ubicado en el antiguo Alcázar de Madrid, residencia de los monarcas hasta la Nochebuena de 1734, cuando un voraz incendio lo redujo a cenizas, además de consumir una parte significativa de la pinacoteca real. De acuerdo con la documentación atesorada por el Museo del Prado, el nombre originario dado por el artista al gran óleo sobre lienzo fue "Retrato de la señora emperatriz con sus damas y una enana". Así lo consigna el inventario realizado en 1666, luego cambiado por uno mucho más breve y efectivo -"Las meninas"-, dado por Pedro de Madrazo en el catálogo que, en 1843, realizó para el museo a cuya colección pertenece. Vale mencionar que las meninas o meninos eran jóvenes de familias nobles que entraban a la corte para servir a la reina o a sus hijos; en este caso, Margarita Teresa, quien aparece acompañada, entre otros, por los enanos Mari Bárbola y Nicolasito Pertusato, conforme a un hábito burlesco muy extendido entre las casas reales de Europa.