Ha terminado julio. Seis meses de 2024. Se pide, formalmente, permiso para un pequeño cuento, atrevido, sobre antiguas historias adaptadas a nuestra vida, que transcurre de relato en relato. Una vieja historia del género mágico, que nos maravillaba en la infancia, mantiene la frase en la memoria; es la que aparece al frotar la lámpara (La Lámpara de Aladino), cuando el genio se escapa y pregunta qué desea "el frotador" (o sea Aladino) y, ante los pedidos del niño, responde como recuerdo: "Tus deseos son órdenes". El "para mí" tal vez sea el inconsciente, inatajable, empeñado en conseguir una lámpara y frotarla.



































