Queridos Amigos. Muy buenos días. ¿Cómo están? Una vez más tenemos la oportunidad de encontrarnos para reflexionar sobre la Palabra de Dios, haciéndonos algunas preguntas: ¿Cómo vivimos o cómo encarnamos el evangelio en la vida diaria? ¿Qué aportamos como creyentes para que la sociedad en la que vivimos sea un poco mejor, más bella, más justa y fraterna? ¿Mi fe en Dios me moviliza, me motiva, da algún sentido a mi vida, a mis actividades?

































